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                                                        LASCANO CABALLOS

          FUNCIONES Y MECANISMOS

Partiendo de la base de que el herrado es un “mal necesario”, las condiciones de vida que damos a nuestros caballos lo hacen imprescindible en muchos casos, por eso es importante conocer las consecuencias que puede tener en la salud de nuestro caballo.

El herrado del caballo es un hecho rutinario, al que muchos no le prestan la suficiente importancia, sin embargo un herrado bien hecho es un trabajo exigente y que debe ser realizado por una persona preparada y especializada.

El casco del caballo crece, al igual que nuestras uñas, continuamente. Se estima que cada mes el casco crece entre 8 a 10 m/m. como término medio, en función de diversos factores, entre los que se encuentran, la edad, la alimentación, el trabajo, la estación del año, el clima, y dos factores muchas veces olvidado, del pensamos que son los más importantes, como tales, la higiene y la constancia, principalmente para animales estabulados.- Este crecimiento se ve compensado por un desgaste continuo producido por el terreno, en animales sin herrar, pero en el caso que nos ocupa tenemos que considerar, que en caballos herrados y con los cuidados necesarios anteriormente expuestos, mas la posibilidad de complementos vitamínicos, potencializadores del crecimiento, dichos cascos van a crecer en forma inversamente proporcional a los sin herraduras, teniendo que intensificar los recambios de herraduras en menor tiempo que lo que comúnmente se pregona ( 40-50 días) tomando este tiempo como límite máximo en animales estabulados que no están en entrenamiento o competencia, en cambio los en plena actividad, nos tendríamos que manejar entre los 25-30 días como máximo.-

 Podríamos definir la herradura como una banda o tira metálica, curvada sobre uno de sus bordes, que se aplica al casco, sujetándola al mismo con clavos implantados en la pared, con el objeto de evitar el desgaste de dicho órgano.

 Sin embargo,  en la mayoría de las ocasiones, hemos de reconocer que el hecho de clavar una herradura (rígida) sobre el casco (flexible) dificulta el normal funcionamiento del mismo, impidiendo el equilibrio natural del casco. Es por eso que el herrador debe estudiar y conocer en profundidad la anatomía, fisiología y biomecánica de los miembros y casco del caballo, de esa forma interferirá lo menos posible en su correcto funcionamiento. Como todos sabemos, el caballo es un animal herbívoro, siendo una presa en la naturaleza. Para defenderse de sus depredadores el caballo ha desarrollado una gran capacidad de huida, pudiendo alcanzar una gran velocidad en un corto espacio de tiempo. Para llegar a su forma actual el caballo ha evolucionado a través de miles de años, hasta llegar a ser un animal ungulado perisodáctilo. Ungulado nos indica que tiene cascos, que son estructuras protectoras de tejido córneo duro al final de sus miembros; este tipo de tejido es igual al tejido de las uñas, es un material tubular de queratina. Perisodáctilo es el ungulado que tiene un número impar de dedos en cada miembro, como sabemos el caballo tiene un solo dedo (el corazón, símil de la gran máquina orgánica, con el cual en el desarrollo de los temas vamos a explicar el porqué de esta similitud ) quedando vestigios evolutivos de los otros cuatro.

Para aligerar de peso el extremo de sus miembros y disminuir el esfuerzo necesario para la carrera, sus músculos se sitúan en la parte superior de los mismos (no hay músculos por debajo de la rodilla o el corvejón) próximos a su centro de gravedad, desarrollando unos potentes tendones que trasmiten la contracción muscular hasta la articulación interesada, y un sistema ligamentario encargado de mantener las estructuras del miembro con un mínimo gasto energético.

Esta evolución ha desarrollado unas estructuras perfectas y bien adaptadas para la función requerida, pero muy sensibles a las condiciones o manipulaciones externas, entre las que se encuentran el herrado, ocasionando alteraciones funcionales, que si se mantienen en el tiempo, pueden dar lugar a deformaciones estructurales, a veces irreversibles, que acortan la vida útil del caballo.

Debido a la gran capacidad de adaptación del caballo, éste es capaz de modificar su locomoción, de forma imperceptible, para compensar un desequilibrio funcional. A largo plazo esta alteración del movimiento puede originar lesiones en diferentes estructuras o niveles, que serán de diferente gravedad según la estructura afectada y el tiempo que ha durado la disfunción.

Las estructuras del casco sin herrar, están adaptadas para absorber la energía producida por el impacto contra el suelo, ya que al estar constituidas por materiales elásticos, éstos se deforman de un modo visco-elástico, adaptándose en función de las fuerzas que ocurren en el interior de la cápsula del pie (casco) y las fuerzas compresoras externas que actúan contra el pie desde el suelo.

Son los miembros anteriores, en la primera fase del apoyo del casco, los encargados de la amortiguación, en la que se produce la absorción de la onda de choque. Si a causa de la herradura y de su mala adaptación y colocación, el casco no realiza adecuadamente esta función, la onda es absorbida casi en línea recta llegando a diferentes regiones: pie, rodilla, espalda y vértebras, etc..., debido a que dichos miembros soportan el 60 % del peso del caballo. El miembro posterior, está diseñado para impulsar, por lo que su funcionamiento es diferente, siendo ésta una de las causas por las que nos encontramos mayor número de patologías en los cascos anteriores que en los posteriores.

Casi todas la articulaciones distales (más alejadas del cuerpo) del pie del caballo son articulaciones que no permiten casi el movimiento lateral de las mismas, están diseñadas para que el movimiento articular sea principalmente de flexión-extensión, pero no podemos olvidarnos en el momento de nivelar los cascos, que los movimientos laterales, producidos en muchas circunstancias, también tendrán que ser tenidos en cuenta para realizar un herrado correcto.-

También el desgaste del casco, producido en estado salvaje, produce en el caballo el aplomado perfecto en relación con la conformación individual de sus miembros y la necesidad de carga y distribución de peso de sus extremidades. Cualquier cambio en la transmisión de fuerzas a través de la extremidad puede ocasionar lesiones a nivel de las articulaciones, por eso es tan importante que el aplomado del casco sea el correcto, correspondiendo con la conformación de la extremidad.

Debemos tener siempre presente, que los miembros, además de la función de sostén del cuerpo, cumplen con la locomotriz y la de impulsión.- Por esta razón es importante conocer como se distribuye el peso, en cada uno de los miembros.- Sabemos entonces que los miembros anteriores, deben soportar entre el 55 y el 60% del peso corporal, mientras que los posteriores sólo lo hacen con el 40 ó 45% restante.-

Los puntos extremos de un miembro, unidos por una recta, determinan su dirección.- El punto superior, se denomina  centro de suspensión, y el inferior, centro de apoyo, que es el apoyo del casco en el suelo.- El espacio comprendido entre los centros de apoyo, se denomina base de sustentación.-

Cuanto mas grande sea la base, mayor será la estabilidad del animal.- Tenemos que recordar que la mejor forma de derribar a un animal, es aproximando los miembros a un punto, o sea reducir la base de sustentación hasta la pérdida del equilibrio.-

Es importante también tomar en cuenta que los radios óseos, se mueven de acuerdo con la articulación que participa en el movimiento, ya que la mayoría de ellos, se reducen a la flexión y extensión, o sea los movimientos longitudinales; pero debemos agregar aunque en menor importancia los de aducción y abducción (aproximación o alejamiento de la línea media  del cuerpo), movimientos laterales.-En los aplomos correctos, el desplazamiento de los miembros se realiza paralelamente al plano medio del cuerpo; toda anormalidad se traduce en una marcha irregular, dichas irregularidades deben ser motivo de especial cuidado en el momento de realizar los herrajes.-

Las correcciones son siempre factibles de realizar en una temprana edad; pasados los límites de la adaptación en la marcha, estas son siempre contraproducentes, no descartándose que los defectos muy marcados, puedan ser aliviados con aplicación de las herraduras para cada caso en particular.-

Antes de entrar en la dinámica y funcionalidad del casco es importante recordar la forma en que lo hace, de acuerdo a los diferentes tipos de marcha; sabiéndose que al paso, lo primero que apoya es el extremo anterior: las pinzas, en cambio en los aires de trote y galope, lo primero son los talones, a esto le debemos sumar, que en el tercer tiempo de apoyo las lumbres, realizan funciones de impulso.-

Este maravilloso órgano, para amortiguar las presiones que reciben  los tejidos vivos en el momento del apoyo, al ser comprimidos por elementos duros, como los huesos y cartílagos, contra la pared o estuche córneo, posee elementos como la almohadilla plantar, los cartílagos alares, para una correcta distribución de las presiones que recibe.-

La almohadilla plantar recibe directamente dichas presiones y aplastándose o mejor dicho ensanchándose, descompone las fuerzas en todas direcciones

Los cartílagos alares o fibrocartílagos complementarios de la tercera falange, también son empujados hacia afuera, la porción libre de estos, transmite esta presión a las barras

Pero toda esta presión no surte su efecto, cuando el estuche corneo no es lo suficientemente elástico, incluso el animal puede claudicar.- Solo con la aplicación de un aro inextensible que rodee la muralla y evite su dilatación es suficiente para provocar una claudicación.-

Las presiones en el apoyo deforman el pie y este recobra su forma normal cuando lo levanta, por eso en el apoyo “la suela baja y los talones se dilatan “.-

De acuerdo a estos principios vemos, que los movimientos tienen una relación inversa, ya que descendiendo mucho la suela, los talones se dilatan poco y viceversa.- Acá está la importancia de una ranilla en muy buen estado, pues a mayor apoyo de esta, mayor es la dilatación de los talones, menor descenso de la suela o cuanto menor sea el trabajo que realiza la ranilla tendremos menos dilatación de los talones y mayor descenso de la suela con el agravante de mayores posibilidades de traumatismos, a su vez impidiendo la normal irrigación de todos los tejidos, consecuentemente una menor nutrición del pie.-

Resumiendo: tenemos entonces que cuando la ranilla tiene un punto de apoyo firme, la almohadilla plantar, se encuentra entre dos presiones que la comprimen y determinan una acción mecánica de impulso sobre la red venoso-arterial, lo que redunda en una mejor nutrición.- Cuando la ranilla no encuentra ese punto de apoyo, la almohadilla plantar, continua su descenso impuesto por los huesos navicular y la segunda falange, al no deformarse no presiona sobre la red venoso-arterial. En consecuencia la nutrición será insuficiente.-

Todo herraje que no respete estos principios, llevará a que la irrigación se realice parcialmente, insuficiencia que ocasionará problemas algunas veces insolubles.-

 

El hueso tejuelo no apoya de pleno sobre la zona interior de la suela. Lo hace parcialmente sobre el cojinete plantar.
Puesto que en todo el borde distal del tejuelo esta la arteria circunfleja y la vena correspondiente, resulta evidente que este borde no esta destinado a recibir peso ni compresión.
Cuando la columna ósea empuja por el interior del casco, al contactar este con el suelo, a través del cojinete plantar, que se aplasta y empuja a su vez a los cartílagos alares hacia 'afuera', no se equilibra toda la fuerza comunicada al casco. Es decir, dicha fuerza debería aun sacar al tejuelo por la suela (bien es verdad que la suela se 'abomba'-pasa de cóncava a convexa, por eso las suelas planas son tan sensibles). Pero esto no ocurre gracias a las láminas que sujetan al tejuelo en su superficie dorsal. Esto se traduce en que son las láminas las que soportan el empuje de la columna ósea del miembro. Es decir, las láminas sujetan desde arriba, sostienen al tejuelo.
Por esto, una raza, es decir, una raja en toda la lumbre del casco, se abre cuando el miembro no soporta peso y se cierra cuando lo hace. (por esto es conveniente poner los parches con el pie en el suelo.-)
Esta es la razón de esa 'contracción vertical'.
Los últimos estudios, sobre la biomecánica del casco, demuestran sin lugar a dudas, la 'expansión horizontal' en todo el perímetro del casco, si bien solo lo apreciamos a ojo desde los cuartos a los talones.
Los clavos, al ir colocados en la línea blanca, si bien limitan algo esta expansión, no es tan fuerte el efecto como si de pestañas se tratase, puesto que estas se colocan sobre el borde mas externo del perímetro del casco y producen el efecto de 'contención'.Es por esto que muchas veces vemos que los remaches se hacen evidentes, transcurrido un tiempo tras el herrado, según el trabajo del caballo.
Por esta misma razón, si se recorta un casco para estar descalzo, de la misma manera que si fuese a estar herrado, no solo se fragmenta el borde distal, sino que adquiere la curvatura de zapatilla de Aladino. Si es la línea blanca la que apoya, contacta con el suelo y el borde de la tapa esta escofinado en ángulo de modo que no contacte directamente con el suelo, este efecto zapatilla del oriente próximo, no ocurre.
Por supuesto que este efecto ocurre en los 4 cascos, pero las manos soportan el 60% del peso del animal en estático, están realmente debajo de la masa, mientras que los posteriores están bien por detrás.
En dinámico este 60% se multiplica por unos miles de veces según la acción del caballo (salto, carreras...) y porque todo ese peso (ahora fuerza, masaxaceleracion) se recibe en un solo miembro anterior. Las manos están muy poco por delante del centro de masa del caballo.
Los pies, por el contrario, están sometidos a mucha menor presión. Su forma fisiológica (normal y sana) es alargada y la 'expansión horizontal' es bastante menor. Por esto las dos pestañas no son perjudiciales. Por otro lado, los miembros posteriores están sometidos a una ligera rotación en su acción fisiológica (debido al ángulo de articulación de la tibia con el corvejón), que induce a un desplazamiento lateral de las herraduras sin pestañas y por ende son recomendables las de 2.
Lo importante de cualquier acción a la que sometamos un casco, como herradores, es saber que implicaciones tiene y que resultados podemos esperar.
Si nos habituamos a plantearnos el por que de un herrado, mejoraremos día a día. lo importante no es realmente la técnica sino el saber cuando aplicarla y por que funciona, no se trata de deslumbrar  con avances aprendidos sino con solucionar los problemas.-

Estos pequeños conceptos fisiológicos y dinámicos, lejos están de abarcar las realidades, pero si los tomamos en cuenta, y les agregamos SIMPLICIDAD Y UN BUEN NIVELADO DE LOS CASCOS, creemos firmemente que estamos por el buen camino.-

 

Así todos los factores que afectan a la calidad y funcionamiento natural de la pared del casco van a modificar la funcionalidad del mismo:

  • La higiene, y constancia en la limpieza
  • La alimentación
  • El clima
  • la forma adecuada del estuche córneo (topino, palmitieso, etc.) que puede ser hereditaria o adquirida
  • las deformaciones de los túbulos córneos.

Todos estos factores van a originar una córnea de mala calidad, que se resquebraja con facilidad y que por falta de flexibilidad no es capaz de absorber los impactos correctamente.

El tipo de suelo también afectará, en un suelo blando el impacto será menor que en un suelo duro. En un tipo de suelo como el asfalto (duro) y con un caballo herrado, los efectos se multiplican, ya que la herradura además de impedir la capacidad del casco para amortiguar el impacto, va a aumentar los efectos del mismo, favoreciendo la aparición de lesiones osteo-articulares a lo largo del miembro. Por el contrario un suelo demasiado blando y profundo tiene el riesgo de lesiones tendinosas, ligamentarias y musculares, si bien hemos notado a lo largo de los años, una tendencia similar en suelos duros y desparejos, justamente por la idiosincrasia, de la deficiencia de un correcto herrado, que nos lleva a agravar las condiciones predisponentes, de este tipo de lesiones.-Es así que una adaptación  adecuada de la herradura mantendrá e incluso mejorará, en muchas ocasiones, el movimiento natural del caballo; siendo imprescindible el herrado ortopédico en diversas patologías como son la infosura, la enfermedad del navicular, las tendinitis, etc...También hay que considerar el herrado corrector en potros, en este caso es imprescindible actuar en edades muy tempranas para poder corregir defectos de conformación y aplomo, aquí una vez más, la colaboración entre veterinario y herrador se hace imprescindible.  

                                                                   

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